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      <title>¿Cómo no perder la paciencia?</title>
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      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
          "¿Por qué aguardas con impaciencia las cosas? Si son inútiles para tu vida, inútil es también aguardarlas. Si son necesarias, ellas vendrán y vendrán a tiempo"
         &#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          (Amado Nervo)
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La vida es cambio, movimiento y transformación. Como todo en nuestro Universo, el ser humano sigue evolucionando. En el artículo anterior mencioné que el Dr. Shultz descubrió la relación entre la paciencia y el neurotransmisor dopamina. Esta virtud, situada en el lóbulo prefrontal, es resultado de la evolución humana. Perder la paciencia es un impulso primitivo, instinto de protección física y sobrevivencia emocional, además de ser totalmente adictivo, por ser resultado de gratificación inmediata.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Neurocientificos de la Universidad de Iowa han descubierto que la paciencia se agota, aunque eso es algo que ya todos sabíamos. La novedad estriba en que el autocontrol es un recurso finito que se desgasta con el uso, es decir que cuando se usa de forma continuada es más difícil mantener después la calma en una experiencia similar.   A medida que el autocontrol se agota, el lóbulo prefrontal dorsolateral, que es quien toma las decisiones inteligentes, se activa con menos intensidad.  Es la falta de actividad neuronal en esta zona del cerebro la que hace que no actuemos con sensatez. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La buena noticia es que el cerebro se puede entrenar para renovar y no desgastar sus recursos, es decir que podemos aprender a desarrollar paciencia creando nuevas neuronas (neuroplasticidad). Un ejemplo muy básico es el de los niños a quienes se les da todo durante la infancia y la adolescencia: éstos se convierten en adultos impacientes que buscan gratificación inmediata (además de volverse unos ególatras de cuidado). Sin embargo, aquéllos que tienen que esperar por la recompensa, a quienes no se les da todo fácil, aprenden a ser pacientes, sus cerebros están entrenados, se convierten en adultos acostumbrados a esperar y que saben cuándo pueden conseguir lo que desean.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          ¿Alguna vez has pensado que cuando eres impaciente con una situación o con alguien cometes una agresión y además te atacas? Ser paciente es también practicar la compasión y la  empatía con uno mismo y con los demás. Sufrimos cuando estamos impacientes porque es una respuesta estresada a aquello que nos incomoda. El efecto es una agresión que se puede sentir en el cuerpo y en la mente. Aprender a controlar la paciencia es aprender a cuidarte, a perdonarte,  incluso a amarte; el amor es la esencia de la compasión. Donde no hay paciencia, no hay compasión, ¿habrá amor a uno mismo o a los demás?
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La impaciencia  es sinónimo de egoísmo, somos impacientes cuando las cosas no van como nosotros queremos o creemos que deben ir, cuando, la gente que tenemos alrededor e incluso nosotros mismos no cumplimos nuestras expectativas, o cuando no recibimos gratificación inmediata.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          ¿Te imaginas un mundo sin colas en las que esperar, gente siempre puntual, sin retrasos en los aeropuertos, sin tráfico cuando sales reventado de trabajar, y con todos los que te rodean cumpliendo tus expectativas? ¿Dónde hay que firmar? Pues lo siento, es muy poco realista, así que empieza a entrenar el cerebro, el corazón, y el alma.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           ¿Qué es “Mindfulness”?
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Cuando estés en una situación que te genera impaciencia, reconoce y observa cómo te sientes, cómo te afecta física y emocionalmente. Pregúntate si hay algo que puedas cambiar en ese momento que no empeore el ambiente para los demás o para ti, (por lo general, no). Si es una situación personal ¿vale la pena ser paciente con esa persona? (por lo general sí, especialmente cuando menos adecuado nos parece).
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Lo anterior es un ejercicio de “Mindfulness”, atención plena o presencia mental, aprender a relacionarnos de forma directa con lo que ocurre en nuestra vida aquí y ahora en el momento presente. Cuando eres impaciente, piensas en el futuro, en algo que no ha ocurrido aun, no permites trabajar con tu realidad ni con los desafíos que la vida te presenta en el momento. Una vida, de la que huyes continuamente, a la que no pones atención y en la que estas más preocupado por lo que no ha ocurrido, te conduce al descuido, a reaccionar de manera automática, a evadir tu realidad de forma primitiva y desadaptativa. El que huye tiene miedo a reconocerse a sí mismo, a enfrentarse con las cosas que tiene que trabajar, es incapaz de controlar su reacción, por lo tanto huir es su forma de controlar el entorno. La atención plena permite el equilibrio interno, la integración de cuerpo, mente y espíritu, una mayor capacidad de compasión, empatía y razonamiento.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           Como combatir los efectos de la impaciencia;
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          ·       Respira profundamente, aguanta el aire por unos segundos y suéltalo en tres tiempos poco a poco. Intenta repetir el ejercicio (sin hiperventilarte) al menos 5 veces. Concentrarte en la respiración te permite enfocar la atención hacia ti en lugar de en el exterior.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          ·       Reflexiona sobre lo  que esta pasando dentro de ti en ese momento. ¿Lo que deseas es verdaderamente importante? Siempre existe una razón, por lo general una mucho más profunda y significativa de la que pensamos.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          ·       Busca al menos 10 cosas positivas que puedan generar la situación.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          ·       Aprovecha los momentos de espera para hacer otras cosas.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          ·       Recuérdate a ti mismo que las cosas toman su tiempo y que todo pasa por una razón.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          ·       Déjalo ir, así de sencillo, a veces no se puede hacer nada así que mejor no torturarse, cuando menos esperes llegará lo que  deseabas o lo que te corresponde.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;i&gt;&#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        
            ·       Sé flexible, la vida es cambio, movimiento y transformación, permite que tu cerebro evolucione.
           &#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
    &lt;/i&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 08 Dec 2020 23:58:54 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Paciencia</title>
      <link>https://www.edhumano.com/paciencia</link>
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      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         “Ten paciencia con todas las cosas, pero sobre todo contigo mismo”.
         &#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
           Francisco de Sales
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  
         …Entonces tu cabeza empieza a dar vueltas, un mundo quiere explotar dentro de ti, te das cuenta del valor del tiempo y el espacio. Descubres que nada es real a tu alrededor, todo fluye y se transmuta a su propio ritmo, como tú mismo quisieras transmutarte y estar en ese otro lugar donde te lleva el deseo. Pero no puedes, porque lo que quieres dominar en el exterior se escapa de tus capacidades, solo hay un remedio, ajustarte tú y aceptar que lo único que puedes controlar es a ti mismo. 
         &#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           El origen de la palabra paciencia
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
                
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En castellano, la palabra paciencia proviene del latín “pati” que significa sufrir. Se interpreta que para lograr lo que se desea hay que padecer, pero con la conciencia de que el beneficio llegará sin importar su origen. Los griegos utilizaron la palabra “hupomone” para definir “la paciencia”, esta se usaba en conexión con fe, esperanza, gozo, gloria y grandeza futura. Mientras las escuelas del Budismo Theravada y Mahayana, el termino Kshanti se traduce como paciencia, tolerancia y perdón; es considerada una de las prácticas para llegar a la perfección.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo se define la paciencia?
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
           La paciencia es una actitud ante la vida, se define como la capacidad del individuo para soportar o tolerar una determinada situación sin perder la calma, con fortaleza y sin lamentarse. Es esperar con serenidad aquello que se desea con fervor y ser tolerante ante los cambios o circunstancias desfavorables sin permitir que el estado de ánimo se perturbe.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Desde el punto de vista teológico, la paciencia es una gran virtud que debe ser cultivada y que ofrece recompensa divina y espiritual. Según la psicología esta cualidad depende mayormente de patrones inconscientes que son activados o no de acuerdo al potencial de autocontrol de la persona, este a su vez depende de la herencia genética, la cultura o las experiencias vividas.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           Paciencia, autocontrol y cerebro
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
           En La paradoja del chimpancé, el psiquiatra Steve Peters explica que “el autocontrol es el factor más importante que nos distingue de los chimpancés”. El chimpancé carece de control emocional, funciona por impulsos y exige gratificación inmediata. El ser humano actúa de forma determinada, dependiendo de cómo logre controlar sus emociones. Esta capacidad de autocontrol se encuentra en los lóbulos frontales y prefrontales que son el sustrato anatómico para las funciones ejecutivas. Estas, nos permiten dirigir nuestra conducta hacia un fin y comprenden la atención, planificación, secuenciación y reorientación sobre nuestros actos.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
               Se puede decir entonces que la paciencia está localizada en el lóbulo frontal y que tiene un componente biológico. El neurocientífico Wolfram Shultz descubrió que la necesidad de gratificación inmediata está asociada con la descarga del neurotransmisor dopamina en el cerebro. Las neuronas detectan señales en el ambiente que son indicadores de la posibilidad de un refuerzo en un tiempo determinado. La paciencia que tenga esta persona para esperar refuerzo está relacionada con las expectativas generadas por experiencias anteriores. Cuando las neuronas descargan la dopamina esta aumenta la actividad neuronal en el lóbulo frontal, mayormente en las regiones prefrontales donde se desarrollan la capacidad de análisis y atención. La actividad neuronal en estas regiones del cerebro inhibe la amígdala, como consecuencia el individuo sentirá menos miedo, ira o molestia al ser provocado. La liberación de dopamina se produce por la expectativa de sensaciones que el premio genera. Es así que nuestro cerebro genera la virtud de la paciencia.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;i&gt;&#xD;
        
            Continúa en ¿Cómo no perder la paciencia?
           &#xD;
      &lt;/i&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 08 Dec 2020 23:47:23 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Duelo por una cafetera</title>
      <link>https://www.edhumano.com/duelo-por-una-cafetera</link>
      <description>...nuestras emociones no deseadas están ahí para ayudarnos, luchar contra ellas y negarlas provoca que no desaparezcan...</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
                  
         La pérdida no es nada más que el cambio y el cambio es el deleite de la naturaleza 
         
                  &#xD;
  &lt;blockquote&gt;&#xD;
    &lt;blockquote&gt;&#xD;
      &lt;blockquote&gt;&#xD;
        &lt;blockquote&gt;&#xD;
          &lt;blockquote&gt;&#xD;
            &lt;div&gt;&#xD;
              
                              
               (Marco Aurelio)
              
                            &#xD;
            &lt;/div&gt;&#xD;
          &lt;/blockquote&gt;&#xD;
        &lt;/blockquote&gt;&#xD;
      &lt;/blockquote&gt;&#xD;
    &lt;/blockquote&gt;&#xD;
  &lt;/blockquote&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/999fa18aac4443b28640de460bb76461/dms3rep/multi/cafe%2B3.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
                    
          El otro día, al despertar, y como uno de los correspondientes rituales mañaneros, me dispuse a hacer café. Mi cafetera tenía molinillo, así que dejaba todo impregnado a ese aroma del grano recién molido que a veces podía hasta “escuchar”. Ese momento, acompañado de silencio, cuando todas las células del cuerpo se están despertando y enfrentando el día, (esa es otra de las pequeñas cosas que más disfruto). Sin embargo, esa mañana ocurrió algo inesperado, la cafetera dejó de funcionar, se rompió. Me fastidió bastante, porque soy una nostálgica y era un artefacto que yo asociaba con muchos recuerdos importantes. Allí estaba, toda ella, con sus diez años y cinco mudanzas en los tornillos, sin inmutarse. Apreté una y otra vez el botón que tantos buenos ratos me había regalado, brrrr, brrrr, se oyó, finalmente, como una pequeña espiración, llegó el silencio, “ya no doy más”, interpreté yo, y pereció. Me quedé mirándola con desespero, no podía creer que me dejaba en el medio de una pandemia, confinados a golpe de multas, con las tiendas y los bares cerrados, sin posibilidad de sustitución alguna. Parece una tontería, pero cuando te encanta el café y no tienes en casa ni una greca de repuesto, puede ser una pequeña tragedia personal. Reconozco que solté hasta alguna lagrimita, ya he dicho que soy una nostálgica, había sido buena compañera de viaje, aceptar su ausencia no sería fácil, pero tenía que dejarla ir…
          
                    &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
                    
          Ese día me apañé como pude, colando a la vieja usanza, porque mi última opción desde luego era quedarme sin café. 
         
                  &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
                    
          Mientras me buscaba la vida para hacer una colada del líquido negro, me dio por pensar en las relaciones, qué difícil es dejar ir cuando una relación que importa se rompe, es irrelevante cómo se haya llegado hasta ese momento de ruptura. Comparar algo material con una relación puede parecer un pensamiento un poco frívolo, quizá, pero de alguna manera hay animales, plantas o cosas que nos conectan con nosotros mismos, y que nos han acompañado hasta forman parte de nuestra vida y cuando se van de ella se produce un sentimiento de vacío, de ruptura. Lo cierto es que, en mayor o menor medida, hay que aceptar, desapegarse, dejar ir, y llevar el duelo de la mejor manera posible. Porque una despedida, cuando es para siempre, viene acompañada de un duelo.
         
                  &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;i&gt;&#xD;
        
                        
            ¿Qué es el duelo?
           
                      &#xD;
      &lt;/i&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
                    
          El final de una relación lleva consigo ciertas etapas.  La primera persona que habló de las etapas de duelo, Elizabeth Kurbler Ross, describió cinco: la negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación. Estas etapas no ocurren necesariamente en ese orden, ni uno pasa por todas ellas. Cuando una relación del tipo que sea termina, ya sea por fallecimiento, porque se rompe o por cualquier otra razón, toca asimilar y afrontar que la otra persona ya no está en nuestra vida, y para esto es necesario permitirnos sentir y vivir cada una de las emociones que cada etapa va a traer consigo: ansiedad, miedo, ira, rabia, tristeza, frustración…
         
                  &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
                    
          La sociedad nos ha enseñado que hay que estar siempre bien y que el dolor y el sufrimiento son malos. Lo cierto es que nuestras emociones no deseadas están ahí para ayudarnos, luchar contra ellas y negarlas provoca que no desaparezcan. El dolor tiene una función, y es que logremos sentir y vivir nuestras experiencias, para poder enfrentarnos a ellas, asimilarlas y pasar página. Estos son los momentos en los que hay que aislarse un poco, interiorizar lo que está pasando y lo que sentimos que tenemos que hacer. Pero por lo general, cuando estamos tristes, ponemos en marcha todo tipo de mecanismos para evitar pensar y sentir. El resultado es que, lo que debería ser una tristeza funcional y pasajera termina perpetuándose en el tiempo y acompañándonos con todas sus consecuencias. En el otro extremo estan esas personas que se hunden y regocijan en la tristeza sin hacer nada por salir de ella. Este sufrimiento tampoco es sano, porque en realidad atrapa te envuelve y cuando más triste te ves, más pena te das y peor te pones. 
         
                  &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
                    
          Lo más importante es saber que, aunque puede ser un proceso difícil, tiene un final, es superable y con el tiempo se convertirá en una experiencia más en tu vida, sobre todo en una oportunidad de crecimiento. Cuando se pone punto y final a algo, duele. Saber aceptar es difícil pero no se puede vivir aferrado a lo que no funciona, o a alguien que ya no está o que no quiere o sabe estar. ¿Se imaginan si me hubiese quedado esperando a que la cafetera reaccionara? ¿viviendo la absurda fantasía de que algún día volvería a hacer café? 
         
                  &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
                    
          Lo reconozco, le tuve apego a la cafetera, pero lo peor ya pasó. Ya no estamos confinados y he podido comprar una nueva, que también hace buen café y me acompañará no sé hasta cuándo, solo sé que hoy está conmigo.
         
                  &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;i&gt;&#xD;
        
                        
            Entonces… ¿qué hacer?
           
                      &#xD;
      &lt;/i&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;ol&gt;&#xD;
      &lt;li&gt;&#xD;
        
                        
            Mirarse por dentro y ponerse como meta estar bien a medio y largo plazo, vivir esas emociones que no nos gustan y entender su función. 
           
                      &#xD;
      &lt;/li&gt;&#xD;
      &lt;li&gt;&#xD;
        
                        
            Observarse y conectar con uno/a misma a través de la meditación y el mindfulness.
           
                      &#xD;
      &lt;/li&gt;&#xD;
      &lt;li&gt;&#xD;
        
                        
            Tomar tiempo para darse cuenta de lo que se está experimentando y aceptar que las cosas son como son, sin tratar de controlarlas o cambiarlas. 
           
                      &#xD;
      &lt;/li&gt;&#xD;
      &lt;li&gt;&#xD;
        
                        
            Ordenar los sentimientos, ponerles nombres, entender por qué están ahí y sobre todo aceptar que si están ahí es por algo y que si los asimilas, los sientes y los aceptas, estás dando los pasos más importantes para pasar página de este dolor y seguir con tu vida. 
           
                      &#xD;
      &lt;/li&gt;&#xD;
      &lt;li&gt;&#xD;
        
                        
            Hacer un esfuerzo para notar cuándo estás juzgando pensamientos o sentimientos y tener compasión por uno/a mismo/a. 
           
                      &#xD;
      &lt;/li&gt;&#xD;
      &lt;li&gt;&#xD;
        
                        
            Mímate, haz cosas que te hagan sentir bien y te den buena energía. 
           
                      &#xD;
      &lt;/li&gt;&#xD;
      &lt;li&gt;&#xD;
        
                        
            Rodearse de gente que te aporte sin juzgarte.
           
                      &#xD;
      &lt;/li&gt;&#xD;
      &lt;li&gt;&#xD;
        
                        
            Buscar ayuda. Ir a terapia te hará entender mejor y es un buen recurso para pasar esa etapa  y hasta renovarse.
           
                      &#xD;
      &lt;/li&gt;&#xD;
      &lt;li&gt;&#xD;
        
                        
            No mirar al teléfono compulsivamente “esperando la caída de la hoja”.
           
                      &#xD;
      &lt;/li&gt;&#xD;
      &lt;li&gt;&#xD;
        
                        
            El duelo es difícil, hay que ser comprensivos y aceptar que tomará algún tiempo.
           
                      &#xD;
      &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Sun, 21 Jun 2020 22:22:31 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.edhumano.com/duelo-por-una-cafetera</guid>
      <g-custom:tags type="string">duelo,apego,meditación y el mindfulness.,ruputura,parejas</g-custom:tags>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Una hormiga, una galleta y una infusión...</title>
      <link>https://www.edhumano.com/una-hormiga-paseando-por-mi-cocina</link>
      <description>Cuando la imaginación se dispara, puede ser un aliado maravilloso o un arma de autodestrucción....Ella crea nuestros pensamientos, la visión que tenemos del pasado o del futuro y, como consecuencia, el inevitable olvido del presente.</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
                  
         Una hormiga, una galleta y una infusión...
        
                &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/999fa18aac4443b28640de460bb76461/dms3rep/multi/tina-dawson-wvw4GmXLCrY-unsplash.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;i&gt;&#xD;
    
                    
                     
         
                  &#xD;
  &lt;/i&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
                    
          "La imaginación es la loca de la casa"
         
                  &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
                    
          Santa Teresa de Jesús
         
                  &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
                    
          Anoche, mientras merodeaba por la cocina en busca de una galleta, me topé con una hormiga que paseaba por allí. Uff, pensé, todos /as sabemos lo que pasa cuando hay una hormiga en la cocina. La primera que vemos parece inofensiva, pero no hay que dejarse engañar, es la “inspectora” y si encuentra terreno favorable para el saqueo, en un periquete llama a sus “amigas”, vienen miles y entonces se pierde el control, reinará el caos. No importa cuántas veces las intentes aniquilar, seguirán saliendo, circularán en fila, como un ejército invasor que arrasa con todo, y si no pregunten al padre de Mafalda (grande Quino).
         
                  &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
                    
          El caso es que llegado a este punto de delirio, decidí deshacerme de ella antes de que tuviese tiempo para avisar a las demás. 
         
                  &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
                    
          Ya sin hormiga, con el paquete de galletas en la mano y una infusión en la mesa, me puse a reflexionar. Saltó a mi memoria el psiquiatra norteamericano Daniel  Amen, quien dice que una hormiga en casa es igual que un pensamiento negativo, cuando aparece, y si no lo pillas a tiempo, en nada tienes un hormiguero en la cabeza. Se desata un auténtico festín de ruido mental autodestructivo que acabas creyéndote y cargando a cuestas con todas sus consecuencias. Lo explica así en inglés HORMIGA=ANT (Automatic Negative Thought) es decir, pensamiento negativo automático.
         
                  &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;i&gt;&#xD;
        
                        
            ¿Por qué es tan importante cuidar lo que pensamos? 
           
                      &#xD;
      &lt;/i&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
                    
          Cuando la imaginación se dispara, puede ser un aliado maravilloso o un arma de autodestrucción. Ella crea nuestros pensamientos, la visión que tenemos del pasado o del futuro y, como consecuencia, el inevitable olvido del presente. Los pensamientos controlan como nos sentimos, independientemente de si somos conscientes de ello o no, nuestras emociones son el resultado directo de algo que pensamos. Cuando un pensamiento es repetitivo o intrusivo, deben de saltar todas las alarmas ¡Cuidado! Si le prestas mucha atención, aparecerán más y en nada tendrás un hormiguero.
         
                  &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
                    
          Pensando en todo esto, no puedo evitar mencionar lo que más nos ocupa estos días, el confinamiento, la desescalada y sus consecuencias. La falta de actividad, la ausencia de horarios y rutinas, no salir a caminar o hacer deporte, la sensación de impotencia y la incertidumbre entre otras, hacen que sea más fácil escuchar el ruido mental y más difícil ignorarlo. Cuando esto ocurre la mente se descontrola, aparece la ansiedad, la depresión, las obsesiones, los celos, la desconfianza, …Se hace difícil mantener la calma y surgen los problemas contigo mismo y con los que te rodean. 
         
                  &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
                    
          Piénsalo bien, casi todo lo que reconocemos como problemas, son producto de nuestro análisis de las cosas, es decir, de como nuestra imaginación nos lo presenta.  Es en los momentos más complicados de la vida, cuando debemos hacer mayor esfuerzo para no desestabilizarnos. Analizar y discernir entre la realidad o el catastrofismo en nuestros pensamientos, filtrarlos y de esta forma conocer mejor a “la loca de la casa” que decía Santa Teresa, quien escribió esta frase refiriéndose al discurso interminable de la mente. La Santa Española también sugirió “dejar hablar a esta loca” sin interrumpirla pero sin prestarle atención.
         
                  &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;i&gt;&#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        
                        
            ¿Qué hacer cuando aparece un pensamiento no deseado?
           
                      &#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
    &lt;/i&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;blockquote&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
                      
           1.  Obsérvalo, pregúntate si es realista ¿estás victimizándote o creando una catástrofe? ¿Puedes transformar ese pensamiento en algo más positivo?¿Lo necesitas realmente? ¿Te sirve de algo o está ahí solo para torturarte?
          
                    &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;/blockquote&gt;&#xD;
  &lt;blockquote&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
                      
           2.   Respira pausadamente, haz una aspiración profunda, cuenta hasta 3, aguanta el aire un momento, cuenta hasta 4 y espira poco a poco hasta que sueltes todo, cuenta hasta 5, céntrate en el sonido de tu respiración, en la sensación de tranquilidad que queda después. Repítelo al menos 6 veces. Respirar y llevar la cuenta de tu respiración, no solo te distrae de ese pensamiento, además te lleva a centrarte en el presente. 
          
                    &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;/blockquote&gt;&#xD;
  &lt;blockquote&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
                      
           3.   Practica la atención plena, fíjate en el lugar en el que estás, pon todos tus sentidos en activo, observa lo que hay a tu alrededor.
          
                    &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;/blockquote&gt;&#xD;
  &lt;blockquote&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
                      
           4.   Escucha lo que piensas y reconoce de dónde viene, quizás necesitas atender algo de ti mismo que estás abandonando.
          
                    &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;/blockquote&gt;&#xD;
  &lt;blockquote&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
                      
           5.   Haz una relajación (encontrarás un enlace al final de este artículo)
          
                    &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;/blockquote&gt;&#xD;
  &lt;blockquote&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
                      
           6.   Observa la importancia que le das a un pensamiento recurrente, puede que no sea tan importante.
          
                    &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;/blockquote&gt;&#xD;
  &lt;blockquote&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
                      
           7.   Recuerda, cuánto más interés pones en no pensar en algo, más difícil será dejar de hacerlo.
          
                    &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;/blockquote&gt;&#xD;
  &lt;blockquote&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
                      
           8.   Practica la empatía contigo mismo/a y no te juzgues. 
          
                    &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;/blockquote&gt;&#xD;
  &lt;blockquote&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
                      
           9.   Escribe o dibuja lo que piensas. Encuentra la realidad y la ficción en ello, busca una visión más realista.
          
                    &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;/blockquote&gt;&#xD;
  &lt;blockquote&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
                      
           10. Pasea, en caso de que puedas (si estás en confinamiento, omite este paso, o ve a por leche al super &amp;#55357;&amp;#56841;)
          
                    &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;/blockquote&gt;&#xD;
  &lt;blockquote&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
                      
           11. Habla sobre el tema que te preocupa con alguien de confianza. Busca un profesional, no hay nada de malo en ello. En las sociedades más desarrolladas, ha dejado de ser tabú ir a terapia, es importante reconocer al psicólogo como un agente de ayuda. 
           
                      &#xD;
      &lt;i&gt;&#xD;
        
                        
            (Cuando tenemos una muela picada, vamos al dentista, no se nos         	ocurre quitarnos la caries nosotros mismo/a ¿es menos importante la mente que la boca?)
           
                      &#xD;
      &lt;/i&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;/blockquote&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;blockquote&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
                      
           12.  Si no has hecho yoga nunca, quizás sea el momento de empezar.
          
                    &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
                      
                  
           
                      &#xD;
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            Aquí te dejo una relajación que ha hecho mi profesora de yoga- Elena Martinez
           
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      &lt;/b&gt;&#xD;
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             http://www.elena-martinez.com
           
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  &lt;/blockquote&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Thu, 30 Apr 2020 17:14:16 GMT</pubDate>
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      <g-custom:tags type="string">Depresión,calma,pensamientos negativos,ansiedad,Yoga,¿Por qué es tan importante cuidar lo que pensamos?,Relajación</g-custom:tags>
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    </item>
    <item>
      <title>La niña al final de la fila</title>
      <link>https://www.edhumano.com/la-nina-de-la-fila25ed1f4f</link>
      <description>Es saludable dejar fluir esa parte infantil que todos, tú también, tenemos dentro y que de cuando en cuando necesita salir a pasear.</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
                  
         Es saludable dejar fluir esa parte infantil que todos, tú también, tenemos dentro y que de cuando en cuando necesita salir a pasear.
        
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&lt;/h3&gt;&#xD;
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           “Las personas grandes me aconsejaron que dejara a un lado los dibujos de serpientes boas abiertas o cerradas y que me interesara un poco más en la geografía, la historia, el cálculo y la gramática … Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas, y es agotador para los niños tener que darle siempre explicaciones”
          
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                        Antoine de Saint-Exupéry
                       
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          Estas semanas de “confinamiento” dan para mucho, yo me he organizado de forma que cada día cumplo un pequeño objetivo. Hoy por ejemplo, me tocó hacer la compra, que es de las cosas que menos me gusta. Así que me armé de valor y salí a la calle y digo de valor no tanto por miedo al contagio, sino por pánico a las filas del super. Tengo que decir que siendo como soy despistada e intranquila, no me gusta nada hacer fila, en eso también sigo siendo una niña. 
         
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  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    
                    
          La gente esperando en línea me recuerda al colegio y aquel grito que nos lanzaba el profe de cuarto cuando estábamos correteando en el recreo “a formaaaaaar”, seguido de unas palmadas y el ruido inevitable de su silbato. Corríamos desenfrenados a ver quién llegaba primero a la fila y siempre había algún listo que se colaba. Esta situación me conecta un poco con aquellos días de obediencia en él cole, cuando salirse de la línea o no hacerla era una sentencia de castigo cantada.
         
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          El caso es que fui primero a un supermercado, la cola para entrar daba miedo, me asomé a la competencia donde encontré la misma historia. Terminé en la frutería, la cantidad de gente esperando para entrar era igual, así que me dije “¿qué más da?”. Solté el desespero y a leer en el móvil. Pronto se acercó una señora para explicarme que ella y otras dos más estaban antes que yo, no hay problema, ya había aceptado mi situación. Cuando estaba totalmente resignada a ser la última de la fila, una voz me dijo “psss niña, ven, entra”, no podía creerlo ¡la frutera me estaba colando al almacén!. 
         
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  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
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          Así que al final no hice fila, salí en un periquete con unos tomates magníficos entre otras cosas. “Sal por la puerta de al lado, que no te vean” me dijo la frutera. Lo disfruté, era como hacer una travesura en el colegio. Por su puesto nadie se enteró y no hubo ningún castigo por salirme de la fila, lo siento, tampoco me quedó ningún remordimiento. Aunque sí pensé en lo que suponía haber llegado a estos extremos, filas inmensas para hacer la compra, gente con miedo a que te cueles y fruterías con entrada secreta. Esta reflexión es la que crea el equilibrio entre mi niña interior y mi adulta, pero no voy a escribir sobre ella.
         
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  &lt;div&gt;&#xD;
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          Lo cierto es que intentando sacar lo positivo, este encierro me hace volver a la edad escolar y no solo por esa obediencia a la autoridad que hay que respetar sí o sí, también estoy disfrutando más de las pequeñas cosas que como adulta ya no solía hacer. Es saludable dejar fluir esa parte infantil que todos, tú también, tenemos dentro y que de cuando en cuando necesita salir a pasear. 
         
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          Todos sabemos que los primeros años de nuestra vida y las experiencias que vivimos moldean gran parte de nuestra personalidad, nuestro equilibrio emocional, autoestima…Por eso, a veces al vernos en situaciones complicadas nuestro niño/a interior nos pide su espacio para ser más libres, no tener prejuicios, vivir y disfrutar del presente. Si reprimes continuamente esa parte de ti se puede entristecer o le da ansiedad, incluso ira, miedo al abandono y otras cosas que solo tú sabes cuales son. Por eso es sano hacer pequeñas travesuras, comer algo que te conecte con la infancia, volver a leer tebeos o simplemente hacer cosas que reconforten esa parte de ti. Como dijo Neruda “El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta”. 
         
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          Yo hoy volví a casa con la niña interior feliz.
         
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  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Sun, 12 Apr 2020 20:04:36 GMT</pubDate>
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      <g-custom:tags type="string">La niña  al final de la fila
Conecta con la infancia
Niño/a interior herido/a</g-custom:tags>
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    <item>
      <title>Una Mariposa en mi balcón</title>
      <link>https://www.edhumano.com/una-mariposa-en-mi-balcon</link>
      <description>La incertidumbre ante el futuro, el miedo, la frustración, la tristeza, la impotencia, la soledad y muchos otros fantasmas, se han instalado también en nuestro hogar para acompañarnos.</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
                  
         Se nos ha parado el mundo e igual que la oruga se encierra en su crisálida, el destino nos ha obligado a confinarnos en nuestras casas. 
         
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         El otro día, mientras hacía mi práctica de yoga frente a mi balcón, pasó por allí una mariposa, dejé por un momento lo que estaba haciendo y la observé. Siempre he sido de distraerme con facilidad, en especial cuando veo algo que me gusta, una flor, una mariposa y según lo que sea me dejo llevar o no. Esos segundos de conexión con la naturaleza me proporcionan una paz indescriptible que no suelo dejar pasar. Así que allí estaba yo, viviendo el momento presente que es tan importante cuando se hace yoga y dejándome llevar por la distracción más absoluta. El caso es que me encantan esos insectos coloridos y alados que nos encontramos revoloteando alegremente alrededor de las flores y que representan transformación y cambio. ¿Cómo evitarlo? Me dejé llevar.
         
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  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
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          Ese instante, me hizo pensar sobre el presente que todos estamos viviendo estos días. Se nos ha parado el mundo e igual que la oruga se encierra en su crisálida, el destino nos ha obligado a confinarnos en nuestras casas. La incertidumbre ante el futuro, el miedo, la frustración, la tristeza, la impotencia, la soledad y muchos otros fantasmas, se han instalado también en nuestro hogar para acompañarnos. Puede que un día lo veamos todo negro y quizá al siguiente pensemos que las cosas pueden mejorar, pero el desasosiego sigue ahí, como una sombra inamovible. Son tiempos difíciles para los distraídos, porque hay que estar más enfocados que nunca y la situación invita a todo lo contrario. Centrarse, crear una rutina sana y llevarla con disciplina, es ya complicado en nuestra cotidianidad y ahora que lo necesitamos más que antes se hace cuesta arriba, pero es la única forma de salir menos tocados de esto. Así que hay que hacer un esfuerzo, como dijo el psicólogo William James, si puedes cambiar tu mente, puedes cambiar el mundo. Esto es lo que me transmitió la mariposa, el cambio, pero desde lo más profundo de la mente.
         
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  &lt;div&gt;&#xD;
    
                    
          Dicen los nativos norteamericanos, que cuando aparece una mariposa en tu vida es para que examines en qué momento estás, qué quieres alcanzar, si estás tomando el camino correcto y que determines si es necesario un cambio de rumbo. También dicen que su revoloteo es una danza desenfadada, que nos invita a no tomar las cosas con tanta seriedad, a disfrutar más, a llevar la vida con un poco de ligereza para que los problemas nos pesen menos. Sobre todo a no olvidar que el cambio es bueno y que hay que aprovechar las oportunidades que se nos ofrecen para transformar nuestras vidas. La transformación es inevitable, pero el crecimiento y el camino hacia ella no tienen que ser traumáticos. 
         
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  &lt;div&gt;&#xD;
    
                    
          Quiero pensar que nuestros hogares son como la crisálida  de la mariposa y que encerrados en ellos tenemos el deber de meditar el curso de nuestras vidas, convertir esta situación en una oportunidad para desaprender, aprender y transformarnos para darle al mundo lo mejor de nosotros. 
         
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  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
                    
          “Sé el cambio que quieres ver en el mundo” 
         
                  &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
                    
               Gandhi
         
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  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
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    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Sat, 04 Apr 2020 19:10:11 GMT</pubDate>
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      <g-custom:tags type="string">Transformación,Cambio,Meditar,Yoga</g-custom:tags>
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